En este proyecto trabajamos sobre una vivienda de obra nueva en Vitoria, en la que nuestro objetivo principal fue aportar personalidad y funcionalidad en la fase final. Desde el inicio colaboramos estrechamente con los clientes y la constructora para dejar todo previsto antes de la fase de amueblamiento, optimizando así cada decisión de diseño.
Al tratarse de una vivienda para dos personas, no era necesario un gran volumen de almacenaje, lo que nos permitió plantear una cocina más ligera y abierta al salón mediante una península. Optamos por no llevar los muebles altos hasta el techo, generando una composición más liviana y diferente. En su lugar, incorporamos papel pintado vinílico, que también se repite en el salón, reforzando la continuidad visual entre ambos espacios, un recurso muy utilizado en nuestros proyectos de interiorismo.
Buscábamos una vivienda con carácter, alejada de soluciones estándar. Por ello, en la cocina introdujimos frentes en tono bronce, una vitrina retroiluminada y un elemento alto de carácter más decorativo que ayuda a separar sutilmente la cocina del salón sin perder la conexión entre ambos ambientes.
En el salón, trabajamos una paleta en tonos marrones y dorados, incorporando piezas singulares que aportan identidad, como el aparador de La ebanistería con detalles dorados o la lámpara de pie, concebida casi como una escultura. La iluminación tuvo un papel fundamental en todo el proyecto, no solo para generar calidez, sino también como elemento decorativo protagonista.
Destaca especialmente la lámpara diseñada a medida para la zona de comedor y los apliques, que aportan luz indirecta y sustituyen el uso de cuadros en las paredes. De este modo, conseguimos un espacio coherente, elegante y con una personalidad muy definida, donde cada elemento cumple una función tanto estética como funcional.